-
El IIPCS desarrolló estudio sobre los aspectos positivos y negativos del arquetipo de la “Madre Mexicana”.
-
Existen valores positivos que deben rescatarse
-
Sin embargo, la abnegación, la sumisión, y la devoción pueden generar trastornos psicológicos negativos tanto en la madre, como en sus hijos.
-
Las “Madres Santas” por el tren de trabajo actual, podrían ser una especie en extinción, ya que la sociedad tiende a irse al polo opuesto, debido al tren de trabajo actual.
México DF a 13 de abril 2009.- Cuando uno piensa en una madre mexicana se vienen a la cabeza una serie de características que la definen, como el sacrificio, su abnegación y devoción, así como el sufrimiento o dicho de otra forma, “la madre de uno que da todo por sus hijos”. “Sin embargo esta actitud ante la vida, y ratificada principalmente por los estereotipos del cine mexicano en su época de oro, formó muchas generaciones que fueron marcadas por una serie de trastornos psicológicos que no siempre fueron positivos”, afirma la doctora Adriana González Padilla, directora de la Licenciatura en Psicología del Instituto de Investigación en Psicología Clínica Social (IIPCS).
“Ser una ‘Madre Santa’ implicaba un sacrificio descomunal. El hecho de dar ‘absolutamente todo por los hijos’, tiene relación con una serie de insatisfacciones de la mujer, que van desde una baja autoestima, exceso de inseguridad, un narcisismo implícito y mucha frustración ante la vida, ya que su papel en sociedad y ante el hombre era secundario. Por eso, la ‘Madre Santa’ ve en sus hijos un anhelo que significa tener todo lo que no ha tenido o nunca pudo hacer y que piensa hacerlo o tenerlo, pero a través de sus hijos”, explica el doctor José de Jesús González Núñez, presidente del organismo.
Aspectos Negativos
Una de las características de la “Madre Santa” es la sobreprotección de sus hijos, y ese “amor en exceso” no era gratuito, porque generaba una serie de trastornos psicológicos: “Se pueden formar seres humanos dependientes e incapaces de valerse por sí mismos, donde el sentimiento de culpa será la norma que regirá su vida, debido a que en la mente de la madre incondicional está el hecho de que sus hijos son de su propiedad. Esto se puede cristalizar en frases célebres y de uso común: ‘como madre te di todo y ahora ve como me pagas’, ‘la madre de uno es lo más sagrado de la vida’, dijo el especialista.
La típica devota madre mexicana ve a sus hijos como de su propiedad y por eso, los puede inutilizar, pero también existe su contraparte: el padre “típicamente mexicano o macho mexicano”, que no se hacía cargo de sus hijos, ya que siguiendo este paradigma, el hombre únicamente cumplía con paternidad al llevar el sustento económico a la familia. “Varias generaciones experimentaron el hecho de no tener una figura paterna sólida, por lo que las madres eran prácticamente las educadoras de sus hijos, es por eso que vemos a muchos mexicanos que son incapaces de seguir reglas y que son indisciplinados, porque no tuvieron un padre cercano”, comentó González Núñez.
Aspectos Positivos
Sin embargo, en el arquetipo de “Madre Santa” se pueden rescatar aspectos positivos. “La madre abnegada también trasmite valores como la unión familiar, el valor de la vida, el cuidado y protección e incluso el compromiso y responsabilidad”, subrayó el Doctor José de Jesús.
“Hay que decir que este paradigma está cambiando y en muchos casos se están asimilando los valores positivos. La madre mexicana moderna, quizá ya no tenga tiempo de ser devota y abnegada, por la misma economía de las familias, por la cual las mujeres al igual que el hombre tienen trabajar. En la familia mexicana moderna y funcional ambos se encargan de la educación de sus hijos, lo cual está creando generaciones de mexicanos más independientes, seguros y confiados en sí mismos”, dijo el especialista.
El doctor no negó que el arquetipo de la “Madre Santa” continué desarrollándose; sin embargo, precisó que los moldes de la madre moderna están cambiando su rol. “La madre que todo lo da y que pasa por encima de ella misma seguirá existiendo. No es un mito y este grupo de mujeres, por desgracia, se estará negando a vivir la vida por ellas mismas.”
En contraparte la sociedad mexicana está tendiendo a irse al polo opuesto: “Por este tren de vida, en muchas familias no sólo está ausente el padre, sino que también la madre. Es obvio que se están generando a sociedades que no están asimilando los valores inherentes a las relaciones familiares; por eso, vemos que los jóvenes son más rebeldes, indisciplinados y agresivos que nunca”, manifestó la doctora Adriana González Padilla.
En este sentido, la psicóloga sugirió que es necesario que las familias mexicanas retomen estos valores positivos, “ninguno de los polos opuestos es bueno, por más responsabilidades que tengan las madres y los padres, siempre debe haber tiempo para convivir y educar a los hijos. De lo contrario estaremos edificando sociedades de personas con una serie de carencias”, concluyó González Núñez.










