- Aún en tiempos de crisis económica -
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Estos casos se presentan en personas que tienen un historial de fracasos de toda índole durante el año y que durante las fiestas decembrinas incurren en todo tipo de excesos
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Compran, beben o comen compulsivamente; en enero regresan a la realidad y comienza la depresión
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Esto puede agudizarse por la crisis económica, si se vive una situación de desempleo o se está endeudado
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En la mayoría de los casos basta con seguir una serie de tips que el IIPCS da a conocer; en casos más agudos, será necesario tomar una psicoterapia
México D.F. a 13 de enero de 2009.- La cuesta de enero no sólo tiene relación con la situación económica de la población en general. Este fenómeno atañe principalmente a personas que experimentan “una cruda emocional”, producto de los excesos vividos durante las fiestas decembrinas: “Son personas que se excedieron durante esta época, lo cual representa un hecho compensatorio que se traduce, por citar un ejemplo, en la adquisición compulsiva de cosas materiales: la finalidad es evadir carencias emocionales”, sostiene la Doctora Adriana González Padilla, Directora de la Licenciatura en Psicología del IIPCS.
La experta señaló que este hecho se presenta tanto en hombres, como en mujeres de todos los estratos socioeconómicos: “Tiene que ver con un evento real, donde por ejemplo, a lo largo del año hubo una pérdida, un divorcio o una decepción amorosa, e incluso un despido laboral. De esa manera, el escenario puede convertirse en una compensación por carencia; es decir, para solventar estas carencias, los individuos compran, beben o comen compulsivamente, sin embargo, después de vivir estos excesos, las pérdidas se vuelven a hacer presente, nada más que de manera más aguda y dolorosa”.
La doctora precisó que no en todos los casos se puede catalogar como una patología: “Las personas pueden determinar qué tan agudos son estos síntomas, si experimentan una sensación de vacío permanente, o carecen de metas o esperanzas y si la tristeza es un común denominador de su vida”.
Por lógica, otro grupo vulnerable son las personas que tienen un largo historial de fracasos de toda índole y que paralelamente despilfarran el dinero comprando compulsivamente: “En este caso es preciso tomar un tratamiento con profesionales en la salud mental y su duración depende del caso”.
Por otro lado, la especialista explicó que es importante subrayar que una persona puede tener síntomas de depresión pasajeros, producto de una realidad que es poco alentadora como la crisis económica global: “La gente se angustia y puede deprimirse si vive una situación por la cual se ha endeudado o carece de empleo; sin embargo, la mayoría de la población recurre a sus propios valores para resolver este pesimismo, como la familia, la religión o su propia fuerza de voluntad y es así como le pone remedio a este panorama.”
No obstante, González Padilla subrayó que el IIPCS cuenta con una clínica donde especialistas plenamente calificados: “Ellos pueden otorgar un tratamiento para toda persona que así lo desee, porque hay que recalcar que clínica está diseñada para personas con trastornos emocionales sin importar su nivel socioeconómico”, concluyó.
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