
El contenido del libro está ordenado en tres partes: la primera donde habla del origen de las perversiones como en el caso de cualquier patología en donde mencionan que hubo traumatismo asumido; es decir, la amplitud del sadismo al masoquismo. El perverso juega con el ideal del neurótico, lo tiene al alcance de la mano, lo bebe a sorbitos a diario. Soportando todo, en el que el dolor se convierte en droga, la necesidad es un fetiche, la falla en un logro, el suicidio en un triunfo, el fracaso en una venganza.
Hablando de la etiología del perverso la describen partiendo del niño que no recibe de la madre la aportación narcisista suficiente. Viendo entre lo que ella le dio y lo que el niño tomó hay un abismo, la diferencia entre el narcisismo y el objeto. El amor inconsciente trabaja esta diferencia y los pone una contra la otra al narcisista y al objeto. Sin prejuzgar lo que la madre “dio” o no es seguro que el montaje perverso ha anexado a la madre; ha sido percibida como poco consistente, incluso en su pretensión narcisito. También menciona la importancia de la separación de la madre para tener una madre, o más bien para haberla tenido, para evitar de hacer de toda mujer su madre, asignándole ese lugar. Nos preguntamos ¿desde cuando existen las perversiones? Desde que existe la vida humana, y esa no es el resultado de una búsqueda frenética del placer, sino de cuestiones más esenciales.
La segunda parte, los autores ejemplifican sus aportes teóricos con casos clínicos para un mejor entendimiento del lector.
Las perversiones dependen de numerosos niveles y ramificaciones de vínculos con el otro y con el ser, niveles que todos atravesamos pero que algunos se atacan más o menos. Tomando en cuenta que el otro también es lo social, con la “cultura” todo ello está en juego, es la perversión como protección inmemorial de producir fetiches, objetos-fronteras que sirven de apoyo y de memoria para esos vínculos: ya sea que esos objetos sean una creencia, una droga, una ideología, un aparato, un ritual, una manía sexual, un Dios. Diversidad de experiencias de las que sólo importan las invariantes.
En la tercera parte los autores describen características específicas dependiendo de sus alteraciones y la forma tomando como referente a la pareja.
CAPÍTULOS
- Prólogo
- Introducción
- El Sadomasoquismos: Un Intento de Resolución Afectiva
- Reflexiones Sobre un Caso de Fetichismo
- El Hombre Máquina en el Laberinto del Deseo
- Concepto de Auto-Imagen en el Homosexual
- El Mexicano y su Priapismo
- Sexualidades Adictivas, Desviaciones Sexuales y Supervivencia Psíquica
- Alteraciones Afectivas en la Sexualidad del Obeso
- EL Hombre Fóbico: Sus Perturbaciones Afectivas y Sexuales
- El Violador: Sus Trastornos Afectivos
- EL Hostigador Sexual: Sus alteraciones Afectivas
- Celos: Del Amor Al Caos










